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PRI, fracturado; el PAN naufraga / Martín Moreno / Excelsior
9 de Marzo del 2010
Más allá de que el líder panista César Nava está fulminado políticamente y que ni al PAN ni a Calderón les sirve como operador, el PRI ya sufre lo que durante mucho tiempo preocupó a sus líderes y que lo podría llevar al fracaso en su delirio de regresar a Los Pinos en 2012: una profunda fractura interna por la candidatura presidencial.
Aquello que tanto advertían los priistas de que solamente una ruptura en sus filas les impediría ganar la próxima elección de ese nivel, hoy comienza a tomar forma: desconfían profundamente de Beatriz Paredes, se han dividido en grupos de poder a favor y en contra de Peña Nieto y, de aquí en adelante, será una guerra sin cuartel.
El PRI de siempre.
Y lo que ayer representaron Roberto Madrazo y sus errores que llevaron al partido al tercer lugar en 2006, hoy lo encarna Paredes, con un juego desleal —acusa el priismo— y abiertamente en favor del gobernador del Edomex. ¿Dónde queda la imparcialidad a la que está obligada la presidenta nacional del PRI?
Beatriz es, hoy, lo que ayer simbolizaba Madrazo: la trampa, el engaño.
El doble juego de la lideresa priista es tan vergonzante como la mentira en que se ha envuelto César Nava.
Si el panista es ahora un dirigente fundido y sin liderazgo, la priista es vista también con desconfianza, por otros grupos de poder de su partido —los de Manlio Fabio Beltones y algunos gobernadores—, para conducir, con imparcialidad y sin favoritismos, la elección del candidato a la Presidencia de la República.
¿Por qué proteger sólo al Edomex y no a las demás entidades?, es el reclamo que le hacen los priistas a Paredes.
¿O acaso debemos creer que quienes no son afines a la candidatura de Peña Nieto se sentarán con absoluta confianza a la mesa de Beatriz para dialogar sobre la próxima elección presidencial? No. Paredes se ha convertido, nada menos, que en la jefa de campaña presidencial de Peña Nieto.
Aún más: por esas paradojas de la peculiar política mexicana, hasta César Nava forma parte ya del equipo que opera la llegada del gobernador del Edomex a Los Pinos. ¿Por qué? Porque, desde cualquier óptica, su beneplácito para no formar alianzas en esa entidad en 2011 con el fin de elegir gobernador no lleva otra intención sino la de proteger al priista Peña Nieto.
Todo lo demás son solamente lucubraciones.
Quién lo diría: el amigo del Presidente —Nava—, protector del futuro político de Peña Nieto. Y hasta lo firmó, para después negarlo, como Judas, en tres ocasiones. ¿Qué tal?
¿O cómo debemos entender que el líder panista, confabulado con Paredes y con el emisario mexiquense, Luis Miranda, y con un testigo de lujo: Fernando Gómez Mont, hayan acordado que se aprobara en el Senado la Ley de Ingresos 2010, a cambio de que no hubiera alianza electoral contra Peña Nieto en 2011? Es el pacto de la vergüenza.
“Te cambio impuestos por votos”, fue el espíritu de la negociación.
Así que, cada vez que usted pague más IVA, gravámenes especiales o impuestos en general —como al precio de la gasolina que, otra vez, aumentó el pasado fin de semana—, ya sabrá por qué lo hace: a cambio de no poner en riesgo al PRI, mediante una posible coalición PAN-PRD en el Edomex, en las elecciones de 2011, con una derrota que dañaría también, por supuesto, al señor gobernador. Eso le significaría despedirse de la candidatura presidencial.
¿Y quién dice que con la alianza de la vergüenza no sale afectado Peña Nieto? Por supuesto que sí. Queda en el papel como un político dispuesto a dañar la economía popular, mediante más impuestos, con tal de no poner en riesgo su futuro electoral. Casi nada.
El PAN naufragando sin líderes y el PRI con una presidenta inmersa en la desconfianza y declarada abiertamente jefa de campaña del gobernador mexiquense.
Pero no nada más Beatriz Paredes se tambalea.
En la Cámara de Diputados, el salinista Francisco Rojas, coordinador de los tricolores, es visto con recelo y ya se habla de que, por su falta de autoridad y liderazgo, podría ser removido del cargo.
Cierto: así como Elba Esther Gordillo negoció con Vicente Fox el paquete económico a espaldas del grupo parlamentario, lo que a la postre provocó su salida de la coordinación, hoy, Rojas asume la misma postura. La Gordillo de ayer es el Rojas de hoy. Por eso no nos extrañe que pronto deje la jefatura de los diputados.
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