| |
Diferendo vivo / Enrique Aranda / Excelsior
5 de Febrero del 2010
Al margen la mal disimulada pretensión de dirigentes y legisladores del PRD de hacer creer que quedó atrás el diferendo que suscitó con la jerarquía católica la aprobación de la reforma que equipara a las uniones entre personas del mismo sexo con el matrimonio homosexual y otorga a las primeras el derecho a adoptar, el asunto está vivo y en ruta, diría alguien, de colisión…
Ello, al menos, es lo que se afirma en las más altas esferas eclesiales del DF, donde se sigue con preocupación la evolución de la demanda que contra el vocero de la Arquidiócesis, el sacerdote Hugo Valdemar, presentaron los asambleístas del PRD David Razú, Víctor Romo y Maricela Contreras, por la supuesta comisión de delitos que están previstos en el artículo 30 constitucional y en otros.
Y esto no porque en la Arquidiócesis que encabeza el cardenal Norberto Rivera Carrera preocupe —“más allá de lo normal”— la eventual sanción —apercibimiento o amonestación privada, según los especialistas— a que pudiera hacerse merecedor el aguerrido vocero sino, sobre todo, por el antecedente que el hecho pudiera representar en momentos en que los más radicales —y jacobinos— adalides del viejo sistema apuestan a dar pasos definitivos, según alerta prestigiado historiador y académico, en la imposición “de un nuevo anticlericalismo disfrazado de laicismo…”
Apenas el miércoles, la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara aprobó agregar la nominación de laica a la definición que de la nación mexicana hace la Carta Magna.
Por lo anterior también, autoridades de la Segob que lidera Fernando Gómez Mont, y de manera más específica quienes laboran en la Dirección de Asuntos Religiosos que encabeza Paulo Tort, centran su atención en el contenido de la cuidada demanda para, en su momento —tal vez antes de que finalice marzo—pronunciarse respecto del mismo… y hacerlo en un sentido tal que su posición, más que allegar más leña a la hoguera, contribuya a cancelar divisiones que a nadie convienen.
El asunto no es menor. Y menos, cuando de sobra se conoce que, una y otra vez, autoridades federales y jerarquía eclesiástica —en asambleas de la Conferencia del Episcopado Mexicano a las que habitualmente se invita a funcionarios, inclusive— parecen coincidir en la necesidad de dar pasos adicionales para esclarecer una sana separación Iglesia-Estado y avanzar en la una relación de respeto que deje a salvo los derechos esenciales de ambos y, huelga decir, de quienes forman en las filas de una u otra.
No pasará mucho tiempo, auguran quienes mejor conocen el tema, antes de conocer la solución del diferendo que sigue confrontando a la Iglesia mayoritaria con un partido que, al margen los acercamientos, apuesta por causas contrarias. Veremos…
Asteriscos
* A más de uno de los legisladores del PAN sorprendió el simplismo con que la diputada Rosy Orozco, lideresa de “Casa sobre la Roca” —asociación religiosa no declarada— propuso enfrentar problemas como el de Ciudad Juárez: “ofrecer cursos de valores a las Fuerzas Armadas…”, seminarios que, “no son caros” y “se imparten o se han impartido en 24 países”, luego de regresar de uno en Colombia.
Veámonos aquí este domingo, con otro asunto De naturaleza política.
|
| |